Cuando la inflación acumulada no da tregua, el plazo fijo tradicional en pesos a veces se queda corto. Ahí es donde entra a la cancha el Plazo Fijo UVA, una herramienta diseñada exclusivamente para que tus ahorros no pierdan valor frente a la suba de precios. Pero ojo: tiene una letra chica que frena a muchos ahorristas.
Cuando ponés la plata en este plazo fijo, el banco no te asegura una tasa fija de interés en pesos. Lo que hace es "transformar" tus pesos en UVA (Unidades de Valor Adquisitivo), que son unos ladrillitos cuyo valor cotiza todos los días según el índice de inflación (CER) que publica el INDEC. Al finalizar el contrato, el banco te devuelve esos "ladrillitos" cotizados al precio del día, más un 1% extra de ganancia real.
A primera vista parece el negocio perfecto, pero tiene una desventaja importante: el plazo mínimo de permanencia es de 180 días (6 meses). Inmovilizar los pesos durante medio año en Argentina es un riesgo que no todos los perfiles quieren o pueden asumir.
Sí, los bancos ofrecen la opción "UVA Precancelable", que te permite retirar la plata a partir del día 30. Pero cuidado: si cancelás antes de los 180 días, el banco no te paga por inflación (perdés el ajuste UVA), sino que te aplican una tasa fija mucho más baja regulada por el Banco Central, arruinando toda la estrategia original.
¿Cuándo conviene realmente? Es una excelente opción para dinero que sabés con total seguridad que no vas a usar en el corto plazo (como un capital destinado a cambiar el auto, hacer refacciones o unas vacaciones lejanas). Si necesitás la plata mes a mes para vivir, el plazo fijo tradicional o las billeteras virtuales siguen siendo los reyes de la liquidez.➔ Volver a la Calculadora de Pesos